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Un Día Inolvidable en Tánger: Mi Aventura en Marruecos

22 de mayo de 2024

Lic. Alejandra Alfonso

Un Día Inolvidable en Tánger: Mi Aventura en Marruecos

Descubrí cómo una escapada impulsiva a Tánger me llevó a vivir una aventura fascinante en Marruecos

Mi visita a Marruecos fue producto de un impulso, aunque lo que sería más correcto decir es: que llegue por un empujón. Tomás -@viajando_sin_equipaje- un viajero mas que experimentado, y gran narrador de historias también, me ayudó a armar mi recorrido a la distancia, y me venia animando a hacerlo desde que salí de Sevilla 4 días antes.  Así que, segui su consejo como un llamado a la aventura. 


Estaba en Tarifa, de paso en mi recorrido por la costa de España y sentí que no podía no cruzar el estrecho. Ya había estado varias veces en Tarifa, y en Gibraltar, y por razones que no recuerdo, seguía sin cruzar. A pesar que la noche anterior un terremoto sacudió buena parte de Marruecos (10-09-2024), era el momento, con empujón o sin él y lo sabía.


Me levante temprano para llegar al puerto con tiempo, pero no tuve en cuenta que era la Feria de Tarifa durante todo el fin de semana, por lo que toda la ciudad estaba repleta de autos y de gente. Un viaje de 10 minutos se convirtió en 25 y no había un solo lugar disponible donde dejar el coche, que no estaba invitado a navegar.


Pidiendo indicaciones a cuanto local se cruzara, logre encontrar un terreno vacío, algo escondido que los vecinos solían usar de estacionamiento, tras acomodar el auto entre dos arboles y un muro, salí corriendo al puerto, que a esta  altura de la aventura me había quedado a más de 10 calles y faltaban 20 minutos para que el barco zarpara….


Situación: principios de Septiembre, sur de España… sol a pleno y 30ª  a la sombra. De más esta decirles que no llegué en las mejores condiciones, pero llegue, al mejor estilo Di Caprio en Titanic. Cerraron la puerta a mis espaldas y zarpamos!


Viajar solo es fabuloso, siempre conoces gente, donde sea que estes y el viaje se hizo más corto de lo esperado entre charlas y fotos con otros viajeros. No veía la hora de recorrer la Medina, de salir del barco, pero esta travesura me tenia otra sorpresa aún. No podía ingresar a Tanger porque no había sellado el pasaporte en el Ferry, sí, así mismo. Migraciones al llegar se hace en el Ferry, y en lo posible antes de bajar Jajaj. Así, con el mismo sol que deje en España y algunos grados más, volví sobre mis pasos, subi al barco, selle mi pasaporte y finalmente puse un pié en Africa.


AFRICAAAA!! Estaba en otro continente, y solaaaa! Era una locura de emociones, no podía estar más feliz.


Me habían avisado que estuviera atenta y dijera que no a toda propuesta y no hiciera contacto visual,   porque al salir me invadiría una manada de guías y vendedores, pero como baje última, ya casi no habia gente.. Afortunadamente Hazam me encontró, o yo lo encontre a él al levantar la vista del piso. Luego de una corta negociación llegamos a un acuerdo: el sería mi guía por las próximas 5 horas.


Aunque no estaba en mis planes estar allí en ese momento, sí sabía que lo quería hacer en algun momento por lo que tenia una idea de que ver, y que hacer en este destino, pero este joven guía me dio muy buena impresión, y dado que realmente quería conocer a fondo esta cautivante ciudad y descubrir sus secretos me deje guiar.


...y aquí es donde comienza mi gran aventura de viaje, en la Medina de Tanger.


Debo reconocer que cuando ingresamos en la Medina, me sentí un poco incómoda, nunca había estado en sitio como ese y me sentí abrumada. Se lo hice saber a Hamza e inmediatamente me llevo por otro camino, lleno de gente también, pero más urbano y moderno. A medida que íbamos avanzando y subiendo hasta la Kasbah, me fui relajando con los aromas a especias y flores, la amabilidad  de su gente, las sonrisas de las mujeres marroquíes, la Medina y sus colores se volvió un lugar absolutamente fascinante. Como estaba acompañada de un guía, que nunca estaba a más de un metro mio, nadie se me acercaba a ofrecerme nada y la presión que muchos viven caminando por el Zoco fue desconocido para mi. Sí, vivi la experiencia de tomar te de menta como una reina en una sala tapizada de alfombras y telas, mientras escogia una para llevarme a casa. Vi como trabajan los artesanos en un telar con hilos de seda, me tente con el olor a pan recién hecho en un Horno comunitario, (y me quede con ganas de probarlo), me perdí en el mercado entre especias y verduras, y hasta regatié algunos precios, cosa que me pareció muy extraño pero divertido.


Mi guía me llevo a almorzar a un sitio donde probe un couscous de verduras  delicioso y disfrute de las vistas mientras espera que terminara el horario de rezar para continuar el paseo. Algo que me llamo la atención mientras recorríamos cada rincón de la ciudad vieja, fue que Hamza me presentaba a los vendedores, y la gente que encontrábamos al paso. Seguimos recorriendo los sitios emblemáticos de Tanger, mientras aprendía de su historia y sus costumbres. Trate de cumplir con las normas de vestir cubriedo los hombros y con falda larga pero tengo un tatuaje que no podía ocultar, escrito en Arábe y que significa “Destino” y realmente genero revuelo, pero del bueno. Fue una invitación constante a la conversación y buenos deseos, lo que me hizo sentir un poco más cercana, estando tan lejos de casa. 


Había llegado el momento de dejar a mi guía y continuar sola el paseo una hora más. Un té de menta, más que delicioso en la terraza del Hotel Continental cerró nuestro trato con algunos consejos de seguridad antes de que me quede sola. No alejarme de la medina, no ir más alla de las Palmeras, no sacar fotos a las personas sin pedir permiso (cosa que trato de hacer siempre) y volver a Marruecos.


Esa última hora, gastando mis últimos euros en efectivo, fue muy especial. Caminaba casi sobre mis pasos, pero todo era diferente, ya no era asombro lo que sentía, sino familiaridad. Me saludaban en cada portal, “Alejandra” “Destino” “Argentina” venían siempre antes o después de una enorme sonrisa y una mano alzada. 

Marruecos, o lo poco que conozco de él, es un país de buena gente y muy amable. Se que voy a volver, porque quiero hacerlo, y recorrer cada rincón, aprender más sobre su cultura e idioma (que me fascino) y claro está, deleitarme con su gastronomía.


Podría resumir mi regreso en un “y esto fue todo…”  pero no. Una vez que subí al Ferry, otra historia estaba a punto de comenzar.


Nos vemos pronto!

Alejandra Alfonso

@andanteinquieto👣

Gracias!! 

Hamza, mi guia:  Guía en Marruecos


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